JUSTIFICACIÓN (Raquel e Irene)


La práctica de actividad física ha sido ampliamente estudiada y es a día de hoy reconocida como forma de hábito saludable para mantener un correcto funcionamiento del cuerpo y de la salud general. El Gobierno de España, a través del Ministerio de Sanidad y el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes tiene publicada una guía digital titulada “Actividad física y salud de 3 a 6 años. Guía para docentes de Educación Infantil.” Esto es una prueba más de la importancia del deporte para la salud y bienestar de las personas, pero sobre todo, del gran interés y valor que supone comenzar a inculcar hábitos saludables, ya desde la etapa infantil de 3 a 6 para que los niños y niñas gocen de salud, tanto en su presente, como en su vida adulta futura. 

Para poder entrar en materia es necesario aclarar qué se entiende por actividad física. En la guía del Ministerio se puede encontrar la siguiente definición: la actividad física se define como el movimiento corporal producido por la acción muscular involuntaria que aumenta el gasto de energía por encima de los valores de reposo. Este término engloba el concepto de “ejercicio físico”.

El ministerio de Salud afirma que el ejercicio físico es un término más específico que implica una actividad física planificada, estructurada y repetitiva realizada con una meta, con frecuencia con el objetivo de mejorar o mantener la condición física de la persona. Por ejemplo, las actividades de jardinería o subir escaleras en el hogar no pueden catalogarse como “ejercicio” estructurado, pero evidentemente constituyen actividades físicas.

Por su parte, UNICEF define actividad física en su propia guía como cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que exija gasto de energía. La actividad física abarca el ejercicio, pero también otras actividades que entrañan movimiento corporal y se realizan como parte de los momentos de juego. Al mismo tiempo, formas de transporte activas, tareas domésticas y actividades recreativas.

Por último, la OMS define deporte como todas las formas de actividad física que, a través de la participación casual u organizada, tienen como objetivo expresar o mejorar la aptitud física y el bienestar mental, formar relaciones sociales u obtener resultados en la competencia a todos los niveles.

Entendidas estas definiciones, es lógico pensar que la práctica de actividad física y más concretamente deporte, reporte beneficios en el ser humano. Este proyecto pretende exponer dichos beneficios en el área de educación infantil, así como una serie de propuestas para las sesiones de Educación Física en el entorno escolar. Se trabajará con distintas herramientas que los docentes pueden utilizar para estimular y desarrollar las capacidades de los niños y niñas, así como para inculcar los valores y las ventajas de la actividad física y el deporte desde una edad temprana.

Entre los beneficios de la actividad física, destacan:

  • Beneficios fisiológicos: reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, cáncer de colon y diabetes. Ayuda a mantener un peso sano, fortalece los huesos y los músculos y mejora la forma física reduciendo la fatiga.

  • Beneficios psicológicos: mejora el rendimiento académico. Reduce el riesgo de padecer enfermedades mentales como la depresión o la ansiedad. El ejercicio cardiovascular es el más recomendado para mejorar la función cognitiva. Libera endorfinas y reduce el estrés.

    Marc Roig, Profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad de McGill, Montreal, Canadá ha estudiado los beneficios que aporta la actividad física a nivel cerebral. El profesor afirma que “el ejercicio intenso libera neurotransmisores como la serotonina, la dopamina, la adrenalina y la noradrenalina. Algunos de estos neurotransmisores modulan procesos cognitivos como la consolidación de la memoria

  • Beneficios sociales: ayuda a mejorar las relaciones sociales y a trabajar las interacciones mediante el respeto y la deportividad. Además permite que el niño se integre en el grupo y por extensión, en la sociedad. Se asocia también a superar la timidez y a un aumento del autoestima, que repercutirá positivamente en otros aspectos de su vida.  

Marc Roig también afirma que el mayor descenso en los niveles de actividad física ocurre durante los primeros años de la adolescencia, iniciándose ya en la prepubertad. El profesor asocia este hecho a una serie de factores como la presión social por obtener mejores resultados académicos en otras materias que restan importancia a la Educación Física, el aumento del uso de las tecnologías y/o los factores socioeconómicos.

 

Además de esto, Roig expresa su decepción por la falta de estudios en humanos, pero añade que sí se han realizado estudios en animales, permitiendo demostrar que a mayor juventud del sujeto, más adaptaciones moleculares y supramoleculares se producen en el cerebro. Es un dato esperanzador en cierto sentido, ya que anima saber que los niños, los que más lo necesitan, son los que más ejercicio realizan. Sin embargo, no hay que subestimar la importancia del movimiento en las edades posteriores, si no todo lo contrario. La forma de vida actual dista mucho del ideal de salud que se refleja en las recomendaciones de los estudios y artículos sobre el tema. No obstante, este proyecto se centrará, como se dijo antes, en las edades de 3 a 6 años.


Si bien es cierto que el deporte y las actividades dirigidas cuentan con muchas ventajas necesarias, no por ello deja de ser importante ni imposible la continuidad de la actividad física fuera de las aulas. Los padres, familiares y amigos juegan un papel fundamental en este aspecto. Se debe trabajar desde diferentes ángulos: deporte dirigido en la escuela (formal), en actividades extraescolares (no formal) actividad física en la calle (informal), en el entorno familiar, como forma de juego, como forma de pasatiempo en vacaciones, como forma de rutina en ciertos momentos de la semana, etc. En definitiva, la actividad física como forma de vida en todas sus modalidades.

Es importante destacar que existen diferentes tipos de ejercicio según la edad. Los niños desde edades tempranas ya comienzan a realizar ejercicio físico.

Un bebé recién nacido hasta los cinco o seis meses aproximadamente conviene estimularle con movimientos de pies y brazos, búsqueda de objetos para que giren sobre sí, cosquillas, etc.

Una de las actividades físicas recomendables para bebés a partir de los seis meses es la matronatación o natación para bebés. Un entrenador explica la importancia de este tipo de ejercicio para los bebés: «En estas clases el papel de los padres es importante porque se sumergen en el agua con los pequeños para darle seguridad y ayudarles a hacer los ejercicios que indica el monitor para aprender a mantenerse a flote, a darse la vuelta en el agua y a contener la respiración bajo el agua, estas inmersiones es muy importante hacerlas de forma progresiva y siempre bajo la supervisión de un profesional», (ABC, 2020)[1]

Entre los seis y diez meses suele aparecer el gateo que presenta numerosos beneficios para el desarrollo psicomotriz. Algunos de los beneficios de esta práctica tan habitual como es el gateo son:

  • Aprende a explorar el mundo que tiene alrededor.
  • Diferenciar las partes de su cuerpo, saber que tienen que apoyar sobre el suelo para mantener el equilibrio.
  • Mejora el tacto ya que al gatear va tocando el suelo y es conveniente tener diferentes objetos en el suelo para que el niño se dirija hacia ellos y los explore tocándolos
  • Establece patrones de movimiento ya que el niño tendrá que conseguir llegar a un objeto.

Posteriormente hacia los doce meses comenzarán a caminar y desarrollarán el tono muscular.

En esta etapa, entre los cero meses y aproximadamente hasta el primer año, es normal que se cansen muy pronto del ejercicio físico, pero para ello será conveniente establecer pautas de descanso.

Niños de hasta cinco años es conveniente que realicen actividad física diariamente y de una intensidad baja-moderada. Algunas actividades recomendables para este grupo de edad serán, por ejemplo: andar, montar en bicicleta, natación, baile, correr, etc.  Es recomendable que sea en torno a unas dos horas a la semana en función de las características de cada niño.

Presentados todos los datos anteriores, es razonable pensar que se debe fomentar el deporte en infantil, y el entorno escolar es un lugar idóneo para ello, ya que los niños pasan la mayor parte de su tiempo allí. Además, allí se cuenta con la ayuda de profesionales que se dedican al estudio y puesta en práctica de la Educación Física adaptada a cada edad y condición personal. Como complemento, se deberían fomentar también las Escuelas de Padres para transmitir la importancia de lo anterior y formar dentro de los posible a los progenitores para que pongan su granito de arena.

En esta unidad didáctica se van a trabajar el sentido del tacto, la discriminación auditiva, el sentido de la vista y la discriminación propioceptiva. Se van a trabajar en este orden porque se va a seguir el hilo conductor de los sentidos y se ha determinado hacer los que primeros aparecen desde su gestación hasta el nacimiento.

El sentido del tacto es el primero que aparece dentro del útero de la madre hacia la sexta semana de gestación.

Seguidamente aparece el sentido del oído, en las primeras semanas de gestación al igual que el tacto. El feto comienza a familiarizarse con algunos sonidos como por ejemplo la voz materna, paterna y algunos sonidos o ruidos habituales en su hogar, por ejemplo.

La vista hasta el momento del nacimiento no comienza a desarrollarse. En los primeros meses, el bebé solo puede ver rostros, formas grandes y brillo. A partir de los tres meses aproximadamente el bebé puede concentrarse sobre un objeto de menor tamaño y reconocer algunos colores. A los cuatro o cinco meses aproximadamente empiezan a desarrollar el sentido de la profundidad ocular. Cuando tienen aproximadamente un año ya suelen ver igual que un adulto.

Por último, se ha tratado el sentido de la propioceptivo que alrededor de los 12 meses en adelante se puede trabajar con ellos en actividades de levantar objetos y sujetarlos, coger al niño de las piernas y el niño apoyando las manos en el suelo (la carretilla), triciclos, etc.

 



Comentarios

  1. Hola compañeras,

    Trabajar la percepción corporal a través de los sentidos ofrece a los niños un gran abanico de experiencias para aprender de manera cualitativa a conocer su cuerpo, sus posibilidades y sus limitaciones.

    Me parece un área muy interesante para que los niños desarrollen el esquema corporal con las sensaciones exteroceptivas (la vista y el tacto), lo que les llega desde el exterior, desde el entorno, pero también, como indicáis, con las sensaciones propioceptivas, mediante la acción o el movimiento, lo que les permitirá, sin duda ir conociéndose como un todo global.

    Al fin y al cabo, si un niño toca con la mano algo, tiene la sensación de tocar o cuando es tocado percibe ser tocado, al igual que mediante los sonidos puede recibir información del cuerpo de los otros en el espacio (¿suenan cerca o lejos?)... Los sentidos nos dan una gran cantidad de información sobre nosotros mismos y sobre los otros y el entorno, y es fundamental que los niños se familiaricen con esas posibilidades desde edades tempranas, ya que ontogénicamente, el desarrollo va ligado a estos sentidos como comentáis en esta entrada: primero el tacto, luego el oído, después la vista...

    Un saludo

    ResponderEliminar
  2. Me ha gustado mucho vuestro trabajo en general, justificación explicando todos los beneficios de la práctica del ejercicio en las diferentes etapas/edades de los niños y todos los estamentos que lo apoyan.
    ¡Muy buen trabajo!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Introduce tu comentario